Conclusion
En un modelo pedagógico constructivista, la comunicación se da a partir de la construcción de significados compartidos. Porque cuando utilizamos el lenguaje y reflexionamos sobre su operar, logramos tener conciencia de nuestro estar en el mundo y el de los demás, como también la interacción producida a través de la comunicación dialógica. Esa interacción se produce a partir de la identificación en los aspectos esenciales de la propuesta pedagógica.
La comunicación educativa debe ser:
Motivadora: el docente debe de transmitir estímulos que permitan captar o mantener la atención del alumno.
Persuasiva: debe de lograr su finalidad tanto en función a los objetivos como a las metas.
Estructurante: debe de ser capaz de orientar, facilitar y promover la construcción personal del discente.
Adaptativa: se refiere a la facilidad de interacción tanto del discente como del estudiante hacía con el medio en el que éste se desenvuelva.
Generalizadora: debe de tener la capacidad para inducir a nuevas interconexiones o relaciones que permitan la aplicación del conocimiento adquirido a circunstancias analógicas.
Facilitadora de inteligibilidad: adaptación de la información a las circunstancias que posibiliten el acomodo del sujeto.
En la actualidad durante la pandemia, los docentes y educadores se han acercado al entorno vital de los estudiantes y el apoyo a las familias ha sido fundamental para evitar la brecha emocional. En dicha situación era fundamental establecer puentes de comunicación entre docente, familia y alumno, tener claro el canal de comunicación (preferiblemente email, más pausado y estructurado), las horas de tutoría y ofrecer acompañamiento.

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